La visita del Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, a Costa Rica hoy 4 de febrero de 2025, representa mucho más que una cortesía diplomática; es una oportunidad para reflexionar sobre el lugar que ocupa nuestro país en un mundo cada vez más interconectado y, lamentablemente cada vez más polarizado. El presidente Rodrigo Chaves y el Secretario Rubio no solo reafirmaron compromisos clásicos, como la paz y el respeto a la ley, sino que dejaron ver la urgencia de trazar nuevas alianzas en temas tan sensibles como la migración irregular, el combate al crimen organizado y la defensa ante amenazas cibernéticas.
Uno de los puntos que merece particular atención es la posición firme adoptada por Costa Rica en la protección de su infraestructura tecnológica, específicamente en la implementación de la red 5G. (sobre este tema escribí aquí) La decisión de permitir exclusivamente a proveedores considerados de confianza, y excluir a aquellos vinculados a gobiernos que puedan suponer riesgos para la seguridad nacional, que no respetan la libertad y los valores democráticos occidentales refleja la conciencia cada vez más profunda de los peligros que implica la dependencia tecnológica. Rubio reconoció este paso como un acto de soberanía y un gesto de responsabilidad compartida, en sintonía con los valores democráticos que ambos países proclaman.
El tema de la ciberseguridad, con sus más de 100 millones de ataques al año, insiste en recordarnos que las fronteras digitales son tan críticas como las fronteras físicas. En este sentido, la promesa de cooperación para castigar a quienes perpetren esas agresiones, y para reforzar los sistemas de defensa costarricenses, adquiere una importancia estratégica que trasciende a un simple acuerdo bilateral.
La visita de Rubio también puso sobre la mesa la crítica a los regímenes de Cuba, Nicaragua y Venezuela, señalándolos como responsables de crisis migratorias y de violaciones sistemáticas de derechos humanos. Esta postura firme, que Costa Rica comparte, subraya la necesidad de un orden hemisférico basado en la libertad y la dignidad humana, alejándose de sistemas autoritarios que desestabilizan a la región.
Al final de esta jornada diplomática, queda claro que Costa Rica se mueve con prudencia, pero sin titubeos, en la encrucijada de las grandes tensiones globales. Es cierto que mantener una supuesta neutralidad podría habernos ahorrado debates incómodos; sin embargo, la realidad internacional exige definiciones claras. El futuro no es de los tibios. Proteger infraestructuras críticas y salvaguardar nuestra soberanía no es solo un deber con las generaciones presentes, sino un legado para las futuras. Así, la visita de Marco Rubio se convierte en un recordatorio de que no se puede abdicar de la responsabilidad de tomar partido cuando se trata de defender los valores esenciales que nos definen como nación.