Durante mi gestión en la Asamblea Legislativa, propuse diversos proyectos orientados a la reducción de impuestos, convencido de que aliviar la carga tributaria es esencial para reactivar nuestra economía y mejorar las condiciones del sector productivo. Sin embargo, estas iniciativas han sido objeto de críticas por parte del Ministro de Hacienda y el Poder Ejecutivo, una reacción comprensible si no se acompaña de una estrategia clara de control y reducción del gasto público o de una redefinición del Estado que queremos..
Este escenario nos lleva a un debate crucial: ¿cómo podemos mantener o reducir impuestos sin incrementar la deuda, cuando el Estado continúa expandiéndose sin una dirección clara para mejorar su eficiencia? La respuesta requiere madurez política y consenso nacional.
Un ejemplo reciente de la resistencia al cambio se evidenció en la Asamblea Legislativa, donde el Partido Liberación Nacional promovió el archivo de mi proyecto para cerrar la Agencia Aeroespacial Costarricense, una entidad sin presupuesto, instalaciones ni personal. Este hecho refleja cómo ciertas instituciones públicas son protegidas por intereses partidarios, a pesar de no generar beneficios tangibles para el país. Solo para darle a científicos afines al partido una institución que sirva para contratarlos para dar charlas de miles de dólares.
Ante la postura del Ministerio de Hacienda de oponerse a cualquier reducción tributaria debido al descontrol en el gasto, y considerando que la mayoría de los costarricenses rechazan más impuestos y mayor endeudamiento público, es imperativo explorar alternativas para generar ingresos. Una opción viable y exitosa en otros países es la explotación responsable de nuestros recursos naturales.
El Caso de Guyana: Transformación Económica a Través del Petróleo
Guyana, una nación sudamericana que hasta hace poco era una de las más pobres del continente, ha experimentado una transformación económica notable gracias al descubrimiento y explotación de petróleo en alta mar. Antes de estos hallazgos, el PIB per cápita de Guyana pasó de 5.668 dólares en el 2015 a 30650 dólares en el 2024 según el Fondo Monetario Internacional. Un crecimiento del 549% en 7 años. Si, así como suena.
En contraste, Costa Rica, El PIB per cápita solo se movió de 11.635 dólares en 2015 a 17.860 dólares en 2024, o sea un crecimiento bueno, pero muy modesto. Podemos soñar en el hipotético caso que hubiéramos pegado la lotería de los recursos naturales como Guyana y hoy nuestro PIB per cápita probablemente rondaría por arriba de los 50 mil dólares.
Inversiones y Beneficios Sociales Derivados del Auge Petrolero
El auge petrolero ha atraído inversiones significativas en diversos sectores de la economía guyanesa. El gobierno ha aprovechado estos recursos para financiar mejoras en infraestructura, incluyendo la construcción de carreteras, hospitales y puentes. Además, se han implementado rebajas impositivas en beneficio de importadores y personas de bajos ingresos, y se ha lanzado un programa de transferencias directas que otorga aproximadamente 370 libras esterlinas a cada ciudadano mayor de 18 años.
Estas inversiones no solo han mejorado la calidad de vida de los ciudadanos, sino que también han diversificado la economía, reduciendo la dependencia de sectores tradicionales y fomentando un desarrollo más equilibrado.
Conclusión: Una Ruta Hacia la Prosperidad Sostenible
La experiencia de Guyana demuestra que la explotación responsable de los recursos naturales puede ser una vía efectiva para transformar la economía de un país y mejorar el bienestar de su población. Costa Rica, con su compromiso histórico con la sostenibilidad y la protección ambiental, tiene la oportunidad de explorar y aprovechar sus recursos naturales de manera responsable, alineada con las mejores prácticas ambientales. O inclusive, si así lo quisiera, una vez que se determine si tenemos un stock de estos recursos (para lo cual, la exploración es esencial) decidir «cobrarle» a la comunidad internacional por medio de un programa de no explotación el mantenemiento de esos recursos inyectándole -de alguna forma- capital fresco a nuestra economía en una forma distinta a deuda o impuestos.
Es fundamental que este proceso se realice con transparencia, robustez institucional y una visión estratégica que garantice que los beneficios derivados de la explotación de recursos naturales se traduzcan en inversiones en infraestructura, educación, salud y otros sectores clave para el desarrollo sostenible del país.
Al adoptar esta ruta, Costa Rica podría generar los ingresos necesarios para reducir la carga tributaria y financiar el gasto público de manera sostenible, evitando el incremento de la deuda y promoviendo un crecimiento económico inclusivo y respetuoso con el medio ambiente.