Sobre los programas de gobierno: Unidos Podemos


Quinto artículo de esta serie. Faltan 3 (Pueblo Soberano, Avanza y el Partido Unidad Social Cristiana). Cómo definí los 8 que elegí? Mayoritariamente con las encuestas que han salido a la fecha.

Ya no hace falta explicar el método: leo los programas de gobierno para entender cómo piensa cada partido el país que propone, no el que describe en campaña. El turno es ahora para Unidos Podemos, encabezado por Natalia Díaz, un documento breve, conciso y, a diferencia de muchos otros, pragmático.

El plan se sostiene en tres ejes: disciplina fiscal, eficiencia institucional y crecimiento productivo basado en la confianza y la apertura. No es un texto cargado de retórica, sino de medidas.

Su mayor virtud es la claridad: se nota que fue escrito por alguien que entiende la gestión pública y respeta la inteligencia del electorado.

Su debilidad, en cambio, está en el desarrollo: muchas de sus ideas se formulan correctamente, pero sin detallar los instrumentos de ejecución.

En mi evaluación comparativa, el programa obtuvo una calificación de 4.2 sobre 5: muy liberal en espíritu, uno de los más realistas en su diagnóstico, y también uno de los que más depende de voluntad política para ser viable.

Un Estado más pequeño, pero eficiente

El documento parte de una premisa tan simple como poderosa: “Costa Rica no necesita más Estado, sino un mejor Estado.”

Desde esa frase se desarrolla todo el texto.

Plantea fusionar o cerrar instituciones que no cumplan su propósito, racionalizar juntas directivas y crear una agencia única de inversión pública que evalúe proyectos según rentabilidad y sostenibilidad fiscal. Esa es la diferencia entre reformar y administrar.

En materia de eficiencia, el programa propone medidas concretas y verificables:

  • Revisión integral de transferencias para identificar destino, objetivos e impacto.
  • Consolidación de compras públicas usando subastas a la inversa como mecanismo estándar.
  • Creación de un centro de servicios compartidos (back office) para reducir costos administrativos.
  • Alianza técnica con la UCR, el TEC y la UNA para mapear macroprocesos y eliminar duplicidades.

Todo eso está en el documento. Y aunque suena técnico, tiene implicaciones políticas profundas: romper con la lógica de “cada institución se salva sola”. Lo que falta es el paso siguiente: ¿cómo hacerlo políticamente posible? Cerrar instituciones o reasignar funciones requiere ley, fuerza legislativa y confrontar intereses. El programa tiene razón, pero no dice cómo defender esa razón frente al sistema.

Disciplina fiscal con metas duras

En un entorno donde la mayoría promete gasto expreso o solapado sin respaldo, Unidos Podemos asume una posición poco frecuente: la austeridad como principio, no como medida temporal.

Plantea mantener la regla fiscal, fortalecer Hacienda Digital y fijar metas explícitas:

  • Balance primario de +2 % del PIB.
  • Déficit fiscal máximo del 3 % del PIB.

También propone revisar todas las transferencias corrientes para medir resultados y recortar ineficiencias, una medida ausente en casi todos los demás programas. Además, presenta un plan financiero claro:

  • “Cuarto de guerra” para negociar una reestructuración voluntaria de la deuda interna con instituciones públicas.
  • Reperfilamiento de deuda externa por al menos $5 000 millones con el BCIE, extendiendo plazos y bajando tasas.

Son planteamientos técnicamente viables y fiscalmente responsables. Es raro leer un plan que hable de deuda con tanto rigor.

La única inconsistencia aparece cuando el texto combina esa prudencia con la promesa de aumentar inversión en infraestructura y reducir cargas sociales al mismo tiempo. Sin un mecanismo compensatorio, ambas metas no pueden cumplirse a la vez. Ahí el programa necesita priorizar: no todo se puede hacer al mismo tiempo, incluso si todo es correcto.

Crecimiento y empleo: apertura con equilibrio

En economía y empleo, Unidos Podemos mantiene coherencia doctrinal. Defiende la apertura comercial, la competencia y la innovación como motores del desarrollo. Plantea fortalecer la COPROCOM, reducir la tramitología y avanzar en desregulación selectiva.

Ejemplo: propone revisar normativas redundantes, fijar plazos máximos de respuesta estatal y establecer revisión regulatoria periódica.

En un país donde la tramitomanía se ha convertido en barrera estructural, ese tipo de compromisos son políticamente valientes.

En materia laboral, el documento reconoce el problema central: el empleo no crece porque el marco legal lo inhibe. Sugiere modernizar el Código de Trabajo y permitir jornadas flexibles por acuerdo entre partes, medidas que favorecen la formalidad y la productividad. No promete subsidios, promete libertad contractual. Esa es una diferencia doctrinal relevante. Falta, sin embargo, una política industrial clara.

Habla de atracción de inversión y mejora del clima de negocios, pero sin detallar instrumentos para vincular pymes con cadenas globales de valor. En ese punto, el plan describe bien la meta, pero no el trayecto.

Gobernanza y transparencia: realismo con método

En gobernanza, el documento propone pasar de los discursos de transparencia a los mecanismos. Se compromete con datos abiertos, auditorías ciudadanas y evaluación de políticas públicas basada en resultados. Esa insistencia en la evidencia es coherente con el enfoque liberal de “gobernar con información, no con slogans”.

A diferencia de otros programas, no plantea crear nuevas instituciones. Más bien busca usar mejor las que ya existen, digitalizarlas y hacerlas comparables. Esa sobriedad es poco electoral, pero profundamente responsable.

No obstante, el plan no aborda un punto clave: cómo fortalecer los contrapesos institucionales. No menciona reformas al Congreso ni al sistema judicial, ni aborda la politización del nombramiento de magistrados. Su visión de institucionalidad es más administrativa que política: ordenar la gestión, no rediseñar el poder.

Seguridad y política social: orden sin populismo

En seguridad, Unidos Podemos presenta uno de los enfoques más profesionales del ciclo electoral. Habla de control territorial con tecnología, radares, drones y monitoreo en tiempo real, refuerzo de cuerpos policiales y cooperación con policías municipales.

También propone prevención inteligente, con alertas tempranas y coordinación entre comunidades, gobiernos locales y cuerpos policiales. Nada de “mano dura” ni discurso punitivo: gestión, no espectáculo.

En política social, mantiene coherencia con su marco liberal: focalización, portabilidad e incentivos al trabajo. Propone evaluar los programas sociales según resultados, y dar portabilidad a los beneficios, para que acompañen a la persona y no a la institución. Es decir, pasar del asistencialismo a la movilidad social con responsabilidad.

Infraestructura y movilidad: sentido práctico

Una parte llamativa del programa, y poco comentada hasta el momento, es su visión de movilidad urbana. Plantea un programa nacional de aceras con criterios de accesibilidad universal, articulado con gobiernos locales y financiamiento internacional. Puede parecer menor, pero revela algo importante: una política pública pensada desde el ciudadano común, no desde la torre del planificador. El mismo enfoque aparece en su propuesta de ordenamiento territorial coordinado y movilidad activa: pocas promesas grandilocuentes, pero medidas concretas que inciden en calidad de vida.

Mi lectura personal

El programa de Unidos Podemos es, ante todo, un ejercicio de sensatez. No promete milagros ni revoluciones. Ofrece responsabilidad, técnica y límites al poder.

Eso, en el contexto costarricense, ya es un acto de valentía política. Su mayor virtud es la coherencia: todo el documento gira alrededor de un principio liberal clásico: la libertad del individuo y la eficiencia del Estado.

No hay contradicciones doctrinales, ni intentos de complacer a todos. Y en política, la claridad de propósito vale más que cien páginas de ambigüedad. Su debilidad está en la falta de músculo político y detalle normativo. El qué está bien definido; el cómo, no tanto.

Cerrar instituciones, renegociar deuda o simplificar trámites requiere mayorías legislativas y capacidad de negociación. Y ahí el programa confía más en la buena voluntad que en el conflicto.

La calificación final, 4.2 sobre 5, refleja eso: una propuesta seria, liberal y realista, aunque dependiente de ejecución política. Tiene cabeza y corazón, pero aún le falta un poco de brazo.

CONCLUSION.

Costa Rica necesita menos retórica y más consistencia. Unidos Podemos ofrece precisamente eso: un programa que no se refugia en ideologías, sino en principios prácticos.

Habla de responsabilidad fiscal, eficiencia institucional y libertad económica con la serenidad de quien entiende que los cambios duraderos se hacen con lápiz, no con megáfono. No es un texto para inspirar multitudes, sino para gobernar un país cansado por el exceso de promesas.

Y quizá, en esta etapa de nuestra historia, eso sea exactamente lo que necesitamos: política sin romanticismo, pero con rigor. Natalia Díaz no propone refundar el Estado, sino ordenarlo.

Y en una república saturada de discursos grandilocuentes, esa es la forma más revolucionaria de hacer política: cumplir con lo que se dice, gastar lo que se puede y gobernar con el sentido común que tanto escasea.

One comment on “Sobre los programas de gobierno: Unidos Podemos

  1. 9th noviembre 2025 Jorge Luis Pérez Menéndez

    Un analisis de Don Jorge Dengo siempre es objetivo, sencillo y espectacularmente instructivo, lo que se refleja en un gran aporte al electorado. Sin embargo, los faltantes que tan bien señala son casi anuladores de este Plan de Gobierno. Por otra parte no veo en Natalia Diaz el leader capaz de mover los tentaculos legislativo ni judiciales que necesita su Plan. Para mi es una pena que no haya continuado en el gobierno, hubiera sido una gran escuela para ella, lo bueno es que tiene juventud y futuro
    Gracias

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